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La Coctelera

NOS TRASLADAMOS

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La importancia de llamar a las cosas por su nombre

Eso es lo que hace el economista marxista Diego Guerrero en el siguiente texto.

La traición de clase de la izquierda nacionalista en España, y su impacto sobre la economía española

No hay ni puede existir un nacionalismo de izquierda, por mucho que una parte de la izquierda haya renegado de su internacionalismo y se haya convertido en nacionalista. Esa “izquierda” debe ser combatida igual que la izquierda socialdemócrata, porque ambas hacen el juego al capital.

Comunismo y Globalización

Por su interés reproduzco entero el siguiente artículo de Pablo Huerga Melcon.

Comunismo y globalización

Ante el VIII Congreso del Partido Comunista de Asturias (24 de marzo de 2007), en su alejamiento de la deriva localista que afecta a Izquierda Unida

El comunismo es un movimiento político nacido en el contexto de la
lucha de clases generada por el desarrollo de la Revolución Industrial.
Esa lucha de clases fue examinada con agudeza inconmensurable por
Carlos Marx, que no solamente formuló el diagnóstico preciso, sino que
sobre él construyó el monumento filosófico más importante de finales
del XIX, y de todo el siglo XX, el materialismo histórico, de hondas
raíces en la historia de la filosofía. Aquella filosofía nació de la
necesidad de realizar ese diagnóstico, de dar una respuesta que se
sobrepusiera a la incesante legitimación ideológica del poder
establecido, de esa situación histórica del trabajo. La transformación
social que siguió a lo largo del siglo XX en todos los países no hizo
más que ampliar los conflictos y confirmar el diagnóstico, por eso el
marxismo fue el arma ideológica de las masas revolucionarias, y el
azote del capitalismo. Fruto de ello, fue la realidad histórica de la
Unión Soviética, verdadera plataforma sobre la que esa arma mantuvo su
carga siempre activada. Gracias a su presencia, los países capitalistas
moderaron sus políticas y procuraron orientarse hacia modelos como el
de las sociedades del bienestar. Sin embargo, tres problemas cuya
solución quedó relegada al futuro mantuvieron la duda de aquel modelo y
facilitaron su crítica: la situación de las masas obreras, el ejercicio
indiscriminado del poder y el modelo económico. Finalmente, la URSS fue
derrotada, o simplemente se desmoronó en 1991, a pesar de que muchos
analistas consideran que el momento económico no hacía prever nada
parecido. La lucha de clases, núcleo del diagnóstico marxista, y fuente
de la estrategia política de transformación social, no ha permitido
alcanzar los objetivos establecidos. El llamamiento a los proletarios
del mundo fracasó una y otra vez, como lo demuestran las incesantes
guerras del siglo XX, en las que los proletarios de unos y otros países
luchaban entre sí. La dialéctica de clases no es suficiente, y para un
verdadero diagnóstico de nuestro presente se hace necesario considerar
en primer término la dialéctica de los estados, que alimenta las
guerras y los conflictos, y que determina nuestra existencia política.
Consideramos que el presente histórico del siglo XXI no sólo da cabida
al comunismo, sino que lo necesita, pero en la medida en que el
comunismo sepa situarse históricamente en el momento en el que está,
después de haber asumido y superado las contradicciones del pasado y
los errores históricos manifiestos.

El comunismo que asuma la dialéctica de estados es el único
horizonte de racionalidad y socialismo frente al empuje de la
globalización capitalista internacional. Los nacionalismos
fraccionarios forman parte de la estrategia comercial internacional que
busca en el debilitamiento de los estados aumentar su poder sobre las
poblaciones para imponer sus estrategias comerciales. Qué podrá hacer
un Estado pequeño y débil aunque bien dotado de infraestructuras
públicas de todo tipo, fruto del empeño del trabajo de miles de
trabajadores en el contexto de anteriores estados fuertes, cuando esas
multinacionales presionen a la privatización de la enseñanza, de la
sanidad, de las infraestructuras públicas, de los fundamentos
estratégicos que dan la libertad a los pueblos. Nada. Se sentirán muy
bien identificados unos con otros en su identidad cultural ganada con
sudor, dentro de un bombardeo incesante de multinacionales que hoy por
hoy tienen en muchos casos más poder económico, político y mediático
que estados incluso ampliamente desarrollados. Los estados nación, a lo
largo del siglo XX, se dotaron de infraestructuras y servicios públicos
que garantizaron el desarrollo de sociedades industriales avanzadas
sobre el esfuerzo y el trabajo de millones de trabajadores. Ahora que
esas impresionantes estructuras públicas están saneadas y demuestran
gran capacidad, las multinacionales, los partidos irresponsables,
políticos y generadores de opinión, medios de comunicación de masas,
nos convencen de que los servicios públicos son una carga absurda, no
son eficaces, y se nos hace creer que van a funcionar mejor en manos de
empresas privadas. Esas multinacionales saben que las estrategias de
acoso al Estado son más eficaces cuando se cruzan en ellas los relatos
de idílicas arcadias sacadas del fondo de la imaginación. La lógica de
la privatización, reducción de impuestos, moderación de salarios,
apertura a los flujos de capitales, promovida por el Banco Mundial, el
FMI, la OCDE, la OMC, necesita la ayuda inestimable de ideólogos
irresponsables, que, además de legitimar las privatizaciones de los
servicios públicos que garantizan la igualdad y la justicia social,
favorezcan y aplaudan las tendencias disipatorias de los estados
nación, porque de su debilidad depende también, en buena medida, la
potencia de las multinacionales que están promoviendo aquellos
principios. (Hasta el Movimiento del Foro Social renuncia por principio
a implicarse en política.) Los partidos que se someten a esos dictados
están allanando el terreno del asalto final de las grandes
corporaciones a los estados y, por tanto, a la libertad de los
ciudadanos. Por eso, veo muy positivo que el Partido Comunista de
España abandone por responsabilidad las aventuras identitarias y asuma
la lucha por la justicia social, la igualdad y el socialismo, el
control democrático del Estado sobre principios cívicos inalienables,
contra la proliferación de injusticias entre regiones, de privilegios y
restricciones ideológicas a los trabajadores. Sólo desde este tipo de
política, exportada hacia Europa y América, es posible abrir un
horizonte socialista, el único posible para albergar a la humanidad del
futuro.

1º de mayo. In memoriam

En recuerdo del otrora sindicalismo de clase.
Un texto de Diego Guerrero sobre las CCOO
CC.OO. 25 AÑOS DE “TRANSICIÓN” AL LIBERALISMO

Definición útil, certera y muy actual

Neofeudalismo
El neofeudalismo hace referencia a todo grupo separatista que pretende, a través de una nación fraccionaria, conformar un nuevo Estado basado en premisas étnico/culturales y que busca en contextos históricos previos a la racionalización por holización de las sociedades políticas del Antiguo Régimen que las convirtieron en las naciones políticas modernas (España, Francia, Italia, Alemania, Venezuela, Argentina, Uruguay, Brasil, &c.) su justificación de opresión; estos grupos se suelen camuflar de izquierdistas para medrar socialmente, acusando de paso de fascistas a todo aquel que desvele su origen reaccionario, ya que resulta un anacronismo total el pretenderse de izquierdas invocando situaciones políticas anteriores a las grandes revoluciones que dieron lugar a las naciones políticas; por ello invocan el derecho de autodeterminación (ampardándose en la Carta de las Naciones Unidas de 1948) para sólo ellos poder votar en él, convirtiendo ese derecho en un privilegio, similar a los privilegios medievales que ciertos territorios tenían en el Antiguo Régimen, y de ahí el nombre de neofeudalismo.

Tomada la definición de www.elrevolucionario.org

LaGuillotina

Adversus secesionistas.